Plataforma del subgrupo 07: Educación no formal.

La lucha por nuestros derechos depende de todos y todas

El Sindicato como herramienta colectiva

El sindicato es la mejor herramienta que tenemos las trabajadoras y los trabajadores para luchar por nuestros objetivos  y avanzar hacia la obtención de nuevas conquistas que mejoren nuestras condiciones de trabajo y nuestros derechos laborales, así como los derechos de los niños, niñas y adolescentes para quienes trabajamos a diario. Pero, como bien decía José Martí, “los derechos no se mendigan, se conquistan” y para hacer realidad esa frase, tenemos que estar cada vez más unidos, organizados e informados.

La lucha es larga y solo con un sindicato cada vez más fuerte y mejor organizado superaremos las piedras que se nos van poniendo en el camino.

Tenemos que ir avanzando en la construcción colectiva y democrática del sindicato. Tenemos que elaborar ideas, luchar y movilizarnos.

Todos y todas tenemos que ir dando nuestro granito de arena para que las cosas se vayan haciendo realidad. Esta lucha es una responsabilidad compartida, porque nadie nos va a regalar nada.

La construcción de la Plataforma

El pasado 21 de junio se realizó la asamblea general sectorial del subgrupo 07.

De allí salió nuestra plataforma de cara al INAU, como resultado de una metodología participativa de construir los procesos de lucha.

Estos objetivos no agotan ni cierran la lista de preocupaciones y necesidades comunes que tenemos por resolver.  Es una plataforma  general para organizar nuestras acciones en el marco de un proceso de largo aliento, que irá creciendo y avanzando mientras vamos sumando más fuerzas a esta lucha.

La responsabilidad del INAU

El INAU es el organismo público que tiene bajo su responsabilidad la conducción institucional y el financiamiento de la inmensa mayoría de los programas educativos de la llamada educación no formal.

Estamos hablando, en todo el país, de unos 400 centros Caif y de más de 300 centros juveniles y clubes de niños.

Somos más de 10.000 trabajadoras y trabajadores que aseguramos el cumplimiento de esta política pública de derechos a más de 60.000 niños, niñas y adolescentes atendidos bajo estos programas

El INAU implementa estos programas educativos bajo una modalidad de tercerización (llamados de adjudicación a ONG-OSC), con todas las consecuencias negativas en materia de precarización laboral que ese modelo implica.

Esta modalidad de tercerización, sin sacarle ni un ápice de responsabilidad a nuestras patronales directas, es la que determina que sea el INAU a quien le debemos exigir soluciones a nuestra plataforma.

Los cinco grandes ejes de nuestros planteos al INAU

I) El adecuado cuidado de los fondos públicos.

El dinero con el que funcionan las OSC que gestionan los centros educativos del subgrupo 07 proviene fundamentalmente de  INAU. Son, por tanto, dineros públicos destinados a una función social fundamental: el desarrollo educativo de miles de niños, niñas y adolescentes, en todo el territorio nacional.

Creemos que es esencial que estos fondos se cuiden al máximo y que se actué de forma eficaz y rápida ante circunstancias de mala gestión y o malversación de fondos por parte de las OSC.

Es muy importante que el INAU tenga y aplique mecanismos adecuados de prevención para que este tipo de situaciones no ocurra.

Por otra parte, no puede pasar que cuando se detecten este tipo de situaciones sean los trabajadores y los niños, niñas y adolescentes, los que sufran las consecuencias de las sanciones de INAU.

Ha pasado en más de una situación que, en ocasión de aplicarse descuentos o quitas en las partidas a diferentes asociaciones civiles por estas causas, termina siendo la atención educativa y los trabajadores quienes sufren el perjuicio económico y laboral de las acciones sancionatorias. Entendemos que este tema debe ser asunto de reflexión y que es necesario buscar instrumentos y modalidades de intervención que no hagan cargar a los trabajadores con errores que no son de su directa responsabilidad.

Por otra parte, es fundamental que los criterios de descuento que impone INAU no lesionen los legítimos y constitucionales derechos de los y las trabajadoras cuando decidimos hacer paros. Este es un tema de principios ya que se trata de derechos fundamentales.

II) Regulación de la extensión de la jornada laboral.

La inexistencia de una delimitación específica para la jornada laboral en el sector implica que se cae en las generalidades de la ley, configurándose un desfasaje entre la formalidad y la realidad.

Formalmente la jornada laboral semanal alcanza una extensión de 44 horas. Sin embargo, es por extremo sabido, que la jornada regular de trabajo en el sector no excede las 40 horas semanales. Una de las consecuencias conflictivas de este desfasaje y que se reedita año tras año, es la forma de computar la duración de la licencia reglamentaria. Muchos empleadores, con el aval de INAU y amparándose en  un decreto de la dictadura (497/78), computan el día sábado (día inhábil en el sector) para el cálculo de la licencia anual reglamentaria, con el claro perjuicio para los trabajadores en el usufructo de este necesario tiempo de descanso.

Por tanto los trabajadores y trabajadoras exigimos la regularización de la jornada laboral con un criterio realista de no más de 40 horas semanales.

III) Antigüedad.

El cumplimiento del decreto 287/85, vigente para toda la rama de actividad, se infringe de modo  flagrante, afectando a la gran mayoría de los trabajadores del subgrupo 07.

El tema representa una reivindicación histórica de nuestro sindicato, ya que constituye un incumplimiento a la norma y una notoria discriminación contra los trabajadores que atienden diariamente a niños, niñas y adolescentes de los sectores más pobres de nuestro país.

Es de nuestro máximo interés avanzar en un intercambio sobre este tema, para pensar fórmulas y procesos que habiliten el justo reconocimiento del pago de la antigüedad para los trabajadores de Caif, clubes de niños, centros juveniles, etc.

IV) Protocolo de cuidado ante situaciones de violencia

Los centros educativos son espacios para la convivencia, el aprendizaje y las vivencias potenciadoras de la dignidad humana.

Asimismo son, en la mayoría de los casos, un punto de referencia ineludible a nivel comunitario.

Los trabajadores y trabajadoras somos, con nuestra diaria labor, quienes hacemos esto posible, y es claro que estamos interesados en salvaguardar nuestros centros de la violencia.

No obstante, producto del deterioro del tejido social solidario y de la desigualdad social que atormenta la sociedad, han sucedido algunos episodios de violencia en los entornos de los centros educativos.

No son episodios de todos los días pero no por ello y ante la gravedad de sus posibles consecuencias en la integridad de los niños y los trabajadores,  dejan de ser de suma preocupación para los trabajadores.

En ese marco entendemos que urge contar con un mínimo paliativo. Es decir, con un protocolo de actuación que establezca claramente qué y cómo hacer frente a este tipo de circunstancias, dando garantías y respaldo para quienes tienen que enfrentar estas dolorosas situaciones.

V) Condiciones de atención educativa y de formación permanente

Como sindicato entendemos que es imprescindible contar en cada uno de los centros con equipos multidisciplinarios que favorezcan los abordajes educativos integrales.

Exigimos la fijación del ratio para los centros Caif en concordancia con otros programas de primera infancia.

Las trabajadoras y trabajadores somos los principales interesados en la formación permanente. Por eso mismo entendemos que para la correcta y adecuada instrumentación de una política de formación y capacitación es imprescindible contar con las condiciones que favorezcan el acceso y constancia de los trabajadores, así como la satisfacción de las suplencias correspondientes.

 

Secretariado Ejecutivo de SINTEP

10 de agosto de 2017